Casa con vistas al mar en Argentona construida desde cero
Hay casas que se compran.Y hay casas que se construyen desde la raíz.
Esta casa con vistas al mar en Argentona no nació de un catálogo ni de un plano repetido. Nació sobre un terreno virgen, cuando una familia decidió que quería algo más que una vivienda: quería un hogar pensado desde cero, piedra a piedra, detalle a detalle.
Aquí no hubo adaptación. Hubo intención.
No es lo mismo levantar una casa para vender que levantarla para ver crecer a tus hijos dentro.
Cada muro, cada viga, cada pieza artesanal responde a una mirada concreta: la de quien construye sabiendo que ese espacio será memoria.
Inspiración Cerdanya frente al Mediterráneo
La inspiración no fue la costa. Fue la montaña. La Cerdanya.
Los refugios cálidos, la piedra noble, la madera que envejece bien, el silencio del invierno, la sensación de recogimiento. Esa atmósfera se trasladó aquí, al Maresme, frente al Mediterráneo. Y así nació algo poco común: una casa de montaña que aprendió a mirar al mar.
Arquitectura mediterránea con materiales nobles
Desde el exterior, la arquitectura respira tradición mediterránea con matices rústicos: volúmenes en tonos cálidos que dialogan con el paisaje, arcos y zócalos revestidos en piedra natural, cubierta de teja cerámica y porches que evocan la arquitectura catalana y provenzal. Pero es en los detalles donde la intención se vuelve evidente.
Los suelos no son industriales. Son piezas artesanales con pequeñas imperfecciones que hablan de la mano que las creó. El terrazo fue trabajado de forma manual. Los tiradores son de porcelana. La grifería, italiana, recupera el diseño antiguo. Las vigas de madera no son decorativas: sostienen carácter y calidez.
Aquí la materia importa.
Y, sin embargo, no es una casa anclada en el pasado. Bajo esa estética rústica vive tecnología integrada con discreción: sistema de domótica, cierre centralizado, climatización por conductos, iluminación termorregulada. Tradición y modernidad no compiten; conviven.
495 m² diseñados para vivir todo el año
Con 495 m² construidos sobre una parcela de 1.110 m², esta casa con vistas al mar en Argentona ha sido primera residencia. No una segunda vivienda de verano. Aquí se ha vivido todo el año. Aquí han crecido hijos. Aquí se han celebrado reuniones familiares en torno al horno zamorano, a la bodega, al porche abierto al jardín.
La planta principal articula la vida social: salón con chimenea y salida directa al exterior, cocina office amplia y funcional, zona de invitados independiente. Los espacios no se diseñaron para impresionar; se diseñaron para durar.
En la planta superior, el despacho con salida al solárium mira hacia el horizonte. Y aquí aparece el otro gran protagonista de esta historia: el mar.
Hay quienes aprenden a leer el viento, a entender el horizonte, a orientarse por líneas invisibles.
Vivir en una casa que contempla el Mediterráneo no es casualidad. Es coherencia.
Desde algunos puntos de la vivienda, el mar no se impone; acompaña. Está ahí, como referencia constante. Como dirección.
Jardín mediterráneo y piscina con privacidad
El jardín mediterráneo, de bajo mantenimiento y vegetación autóctona, integra romero, tomillo, laurel y encinas. La piscina se orienta hacia un entorno despejado que aporta calma y privacidad, en una ampliación consolidada del casco urbano de Argentona, que combina tranquilidad residencial con cercanía a todos los servicios.
Ubicación estratégica en el Maresme
Ubicada en Argentona, en el corazón del Maresme, esta casa con vistas al mar disfruta de proximidad a Barcelona (30 minutos), conexión rápida con Mataró, entorno natural entre mar y montaña y cercanía a colegios internacionales como el futuro campus del British School of Barcelona en Cabrera de Mar.
Pero esta propiedad no se define por su ubicación. Se define por su origen.
Fue un proyecto familiar.
Fue un sueño compartido.
Fue una casa pensada para quedarse.
Hoy vive una transformación. Las casas, como las personas, atraviesan etapas. Algunas cumplen su misión y se preparan para la siguiente travesía.
Esta vivienda singular en Argentona no busca simplemente un comprador. Busca a alguien que entienda la diferencia entre espacio y hogar. Entre construcción y legado. Entre lujo y verdad.
En un mercado donde muchas casas repiten fórmulas, esta propiedad ofrece algo menos evidente pero más valioso: coherencia, materia noble y una historia real.
Porque cuando la montaña decide mirar al mar, el resultado no es una moda. Es carácter.
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