Hay casas que se explican desde dentro.
Y otras que se entienden desde la terraza.
Esta casa con vistas al mar Mediterráneo en Can Carreras, Pineda de Mar, pertenece a esa segunda categoría. Una vivienda abierta al sur-este, a la luz y al verde, con vistas al mar y una relación directa con el paisaje del Maresme.
Desde el primer vistazo, la casa transmite una imagen sencilla y reconocible: fachada blanca, tejado de teja tradicional, terraza longitudinal y vegetación alrededor. No busca impresionar desde el exceso. Su valor está en otra parte: en la orientación, en la calma del entorno, en la posibilidad de vivir entre interior y exterior, y en el margen que todavía ofrece para terminar de darle forma.
La vivienda principal se organiza en una planta cómoda y funcional. El salón comedor, con chimenea de leña, se abre directamente a la terraza, generando una continuidad natural entre la zona de estar y el exterior. Es un espacio luminoso, pensado para una vida cotidiana sencilla: abrir las puertas, dejar entrar el aire, comer fuera, mirar el paisaje, encender la chimenea en invierno.
La cocina independiente conserva una lectura práctica y clara. El baño ha sido actualizado con un lenguaje neutro y luminoso. Las habitaciones reciben luz natural y mantienen una atmósfera tranquila, vinculada al entorno vegetal que rodea la casa.
Una vivienda con mejoras de confort
La casa ha ido incorporando mejoras orientadas al confort y a la habitabilidad, tales como aislamiento en paredes y techos, carpinterías de PVC renovadas en gran parte y una chimenea de leña con alta capacidad de aporte térmico para el conjunto de la vivienda.
No se trata de una vivienda nueva ni de una reforma cerrada al milímetro. Es una casa habitable, con mejoras ya ejecutadas, pero también con algunos trabajos pendientes de completar.
Esa honestidad forma parte de su lectura comercial. La propiedad no se presenta como una casa terminada sin margen de intervención, sino como una base real, luminosa y bien orientada sobre la que seguir construyendo.
Dos plantas con acceso independiente
Una de las singularidades de esta casa es que sus dos plantas disponen de acceso independiente. Esta condición permite una lectura mucho más flexible de la vivienda, especialmente para quienes necesitan separar usos, tiempos o formas de habitar.
La planta principal funciona como el espacio central de vida: salón, cocina, baño, habitaciones y terraza. La planta inferior, en cambio, abre una segunda posibilidad. Actualmente se presenta como una zona polivalente en proceso de adecuación, con espacio tipo loft, estudio o taller, lavadero y estancias de apoyo. También existe previsión para instalación de aire acondicionado.
Este ámbito puede resultar especialmente interesante para quien necesite un espacio de trabajo en casa, una zona creativa, un taller, una sala familiar independiente, un espacio para invitados o una ampliación funcional de la vivienda principal. Una superficie con acceso propio, potencial de uso y margen de mejora.
Tres parcelas, más exterior y más posibilidades
Uno de los grandes valores de esta propiedad es que no se limita a la vivienda principal. El conjunto está formado por tres parcelas, con una superficie total aproximada de 1.075 m² : la finca donde se ubica la casa y dos parcelas urbanas colindantes sin edificar.
Este conjunto aporta una lectura muy diferente a la de una casa aislada en una parcela ajustada. Aquí hay más aire, más privacidad y más margen exterior. Permite imaginar zonas de jardín, espacios de descanso, huerto, área familiar, barbacoa o futuras actuaciones.
La zona de barbacoa, la orientación sur-este y las vistas al mar refuerzan una forma de habitar muy concreta: vivir con exterior, con luz, con paisaje y con la posibilidad de adaptar el espacio a diferentes momentos de vida.
Vivir entre playas y montaña
Can Carreras, en Pineda de Mar, ofrece una posición residencial elevada, vinculada al verde y al paisaje, entre las playas del Maresme y el entorno natural del Montnegre.
Es una ubicación pensada para quien busca una casa con más silencio, más exterior y una relación más directa con la naturaleza, sin renunciar a la proximidad de las playas de Pineda de Mar, Calella y Santa Susanna, ni a los servicios del municipio y las conexiones hacia Barcelona y Girona.
Aquí la casa no se vive solo desde sus metros. Se vive desde la terraza, desde la luz de la mañana, desde el jardín posible, desde la barbacoa, desde las vistas al mar y desde esa doble lectura que permite separar la vida principal de otros usos complementarios.
La propiedad puede encajar como vivienda habitual para una familia que busca más espacio exterior, como segunda residencia mediterránea o como casa para quien trabaja desde casa y necesita una distribución más flexible.
No es una casa para quien busca una vivienda completamente terminada.
Es una casa para quien sabe ver el valor de una orientación favorable, una terraza abierta al paisaje, unas vistas al mar y un conjunto de parcelas que amplían las posibilidades de vida.
Una casa mediterránea.
Con mucho margen para terminarla bien.
Con intención.
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En Muditā Barcelona te acompañamos a leer la propiedad más allá de los metros: su luz, su estado real, su margen de mejora, sus accesos independientes y las posibilidades que puede ofrecerte.
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