Una casa que asciende con la roca y se abre al Mediterráneo.
Hay casas que se entienden desde sus estancias. Otras se descubren a medida que se recorren. Esta casa Mediterrània pertenece a estas últimas.
Situada en Roca Maura, sobre L’Estartit, la propiedad se organiza en distintos niveles que acompañan la pendiente natural del terreno. Terrazas, escaleras y muros de piedra conducen la mirada hacia el mar y convierten el recorrido por la casa en una sucesión de perspectivas sobre el Mediterráneo y las Illes Medes.
No es una vivienda planteada en un único plano, sino una casa-mirador: abierta al horizonte, protegida por la roca y conectada con el paisaje desde diferentes alturas.
Una forma de habitar vinculada al horizonte
La vivienda principal reúne los espacios cotidianos de la casa y mantiene una relación constante con el exterior.
El salón-comedor, amplio y presidido por una chimenea, se abre hacia una terraza porticada desde la que el mar forma parte del interior. Es uno de esos espacios capaces de acompañar momentos muy distintos: desayunos lentos, comidas compartidas, tardes de lectura o encuentros al final del día, cuando la luz empieza a descender sobre la bahía.
La cocina es independiente y conserva una distribución funcional, con capacidad para adaptarse a una manera de vivir más actual sin perder su carácter.
Los dormitorios ocupan la zona más privada. Algunos disponen de salida a terrazas y vistas abiertas, prolongando hacia el exterior la sensación de calma que define la vivienda.
La arquitectura mantiene numerosos elementos propios de su época: chimeneas, arcos, madera, piedra y espacios generosos. La casa se encuentra en buen estado de conservación, aunque ofrece margen para actualizar acabados y reinterpretar algunos ambientes desde una mirada más contemporánea.
Espacios para convivir con independencia
Uno de los aspectos más singulares de Casa Mediterrània es la existencia de dos estudios anexos a la vivienda principal.
Ambos cuentan con acceso exterior propio y están equipados con cocina y baño. Esta configuración permite disponer de espacios diferenciados para hijos mayores, familiares, invitados o personas que necesiten una mayor autonomía dentro de la misma propiedad.
También pueden convertirse en lugares de trabajo, talleres creativos o estancias para recibir durante periodos más largos, manteniendo la intimidad de la casa principal.
Su situación documental y su posible uso deben interpretarse conforme a la documentación técnica, registral y urbanística disponible. No se comercializan como viviendas registralmente independientes.
Un jardín construido sobre la piedra
El exterior no responde al jardín convencional de una casa llana. Aquí, el paisaje se organiza mediante terrazas, recorridos y pequeñas pausas entre la vegetación mediterránea.
Los muros de piedra acompañan el desnivel y crean rincones con identidades diferentes. En uno de los niveles se encuentra el jacuzzi exterior, resguardado y abierto al cielo. En otro, la barbacoa y el horno de piedra invitan a alargar las comidas y disfrutar de la casa durante buena parte del año.
El conjunto se completa con diferentes espacios auxiliares, zonas de almacenamiento, garaje cerrado y aparcamiento cubierto.
La distribución escalonada aporta privacidad y vistas, aunque implica la presencia de numerosas escaleras. Es un aspecto esencial de la arquitectura de la propiedad y conviene tenerlo en cuenta según las necesidades de accesibilidad de cada comprador.
Vivir L’Estartit desde otra perspectiva
Casa Mediterrània se encuentra en la ladera de Roca Maura, en una posición elevada sobre L’Estartit.
Desde aquí, la relación con el entorno es directa: el mar, el perfil de las Illes Medes y el paisaje del Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter forman parte de la experiencia cotidiana de la vivienda.
L’Estartit combina una extensa playa, puerto deportivo y una identidad profundamente vinculada al Mediterráneo. Es un entorno especialmente valorado para la navegación, el submarinismo, las actividades al aire libre y las estancias tranquilas junto al mar.
La propiedad puede encajar tanto como residencia habitual como segunda vivienda familiar. Su amplitud y la existencia de espacios anexos permiten acoger distintas generaciones o formas de vida sin renunciar a cierta independencia.
Una casa para quien busca algo más que metros
El valor de Casa Mediterrània no reside únicamente en sus dimensiones. Está en su posición sobre la roca, en la sucesión de terrazas, en las vistas que aparecen desde distintos niveles y en su capacidad para reunir, dentro de una misma propiedad, espacios con diferentes grados de autonomía.
Es una casa con una identidad muy marcada, que no pretende ser neutra. Requiere un comprador capaz de reconocer su arquitectura, comprender su relación con la pendiente e imaginar cómo actualizarla respetando aquello que la hace diferente.
Una casa desde la que el Mediterráneo no es solamente el paisaje. Es la orientación de cada día.
¿Quieres descubrirla?
La mejor manera de comprender Casa Mediterrània es recorrerla, ascender por sus diferentes niveles y observar cómo el mar va apareciendo desde cada terraza.
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